El futuro de la economía argentina: los 4 desafíos financieros que enfrenta el país en el segundo semestre.

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Los analistas advierten sobre tensiones sobre el dólar y las valuaciones de acciones y bonos, de cara a la contienda electoral de noviembre

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Juan Gasalla

Por cuestiones estacionales, la segunda mitad del año en la Argentina suele ser más compleja en materia financiera. Y en este 2021, las tensiones serán más visibles, mientras la economía intenta superar una dura segunda ola de coronavirus y se acercan las elecciones de medio término del 14 de noviembre.

Los analistas económicos y financieros identificaron cuatro grades desafíos que se avecinan para los próximos meses.

1) Presión sobre el dólar. En períodos electorales, que pueden traer consigo cambios en la política económica, los agentes del mercado se inclinan por una dolarización como cobertura. Para evitar desequilibrios -como un salto del tipo de cambio y aceleración de precios minoristas- el Banco Central aprovecha el estricto cepo para reducir el ritmo de devaluación a poco más de 1% mensual.

“Está clara la intención oficial de continuar la estrategia, pero los desafíos vienen por el lado de una menor liquidación de divisas por factores estaciones, las elecciones cada vez más cerca y que en el segundo semestre el BCRA financiaría al Tesoro por un etimado de 1 billón de pesos (unos USD 10.400 millones)”, señaló Roberto Geretto, economista de Fundcorp.

“El hecho de que Argentina se encuentre fuera del mercado de capitales, sumado a la desaceleración del ingreso de divisas por el canal comercial, hace prever que la estrategia de contención del mercado cambiario enfrente una mayor volatilidad. Si bien -en ausencia de cisnes negros- no parecería probable que se pierda el control sobre las cotizaciones de la divisa; al aproximarnos a las elecciones, cuando en general aumenta la demanda privada de divisas, es muy posible que asistamos a una mayor volatilidad”, resumió José María Segura, economista jefe de PwC Argentina.

“Creo que vamos a tener escaramuzas en el mercado cambiario”, estimó Lorenzo Sigaut Gravina, economista de Equilibra, después de que “hubo realmente una tregua cambiaria muy importante. Las segundas mitades de año en la Argentina son estacionalmente más complicadas. Para julio/agosto se apaga la liquidación de la cosecha gruesa, eso son menos divisas, y falta un desierto que cruzar de aquí a fines de año”.

2) Inestable clima bursátil. La decisión de MSCI, el mayor proveedor global de índices, de rebajar la categoría del mercado argentino a “standalone” el pasado 24 de junio impactó duro en las cotizaciones de acciones y bonos y le aportó incertidumbre extra a los negocios bursátiles, cuando todavía no está definida la renegociación de los abultados vencimientos de deuda con organismos internacionales, como el Fondo Monetario y el Club de París.

“Argentina no es una apuesta de corto plazo, sino que quien compra hoy acciones locales lo hace con una visión constructiva de más de dos o tres años y enfocado en los niveles actuales de las compañías locales, en donde el Merval está en niveles históricos bajísimos. Y en este marco, incluso habrá que seguir también qué pasará después de las elecciones con el FMI, los números fiscales y los commodities, por la posibilidad de crecimiento que le dan al país”, señaló Matías Roig, director de Portfolio Personal Inversiones.

Jorge Fedio, analista de Clave Bursátil, confía en un “fin de la baja que pinta a pull-back de reversión alcista. Recordemos que la baja se inició dos semanas antes que el MSCI degrade a nuestra Bolsa el 24 de junio y todos esperaban un golpe de baja mayúsculo, cosa que no sucedió. El mercado ya lo tenía descontado de mucho antes, es que ya estábamos tachados de la lista de los emergentes, nadie nos daba crédito y así pintados de negro, pasarle otra mano de pintura negra no cambiaba nada. Vale decir, los de afuera llegaron muy tarde con el standalone, debía ser mucho antes, casi dos años antes”.

3) Inflación “crucero” del 3%. La inercia de la potente emisión monetaria del 2020 elevó al IPC a un ritmo de aumento por encima del 3% mensual, aún con una mayor prolijidad fiscal y monetaria en el corriente año, donde el Tesoro retomó el protagonismo con la colocación de deuda para obtener un financiamiento neto del déficit público.

Paula Gándara, head portfolio manager de AdCap Asset Management, puntualizó que “el mercado ya descuenta la suba del 3% de junio y la paulatina baja de la inflación para los próximos meses. Sin embargo, la moderación de la inflación en los próximos meses podría verse comprometida dado al resurgimiento de ciertos factores ‘inflacionarios’ como el incremento del salario mínimo y la posible reapertura de las paritarias, según anunció el Ministro de Trabajo. En definitiva, consideramos que el balance de los riesgos está sesgado a la inflación al alza”.

Gándara refirió que “Precios Cuidados y el tipo de cambio como ancla nominal siguen siendo las principales herramientas a la hora de controlar la inflación. El plan de Precios Cuidados continuó ampliándose tanto en la cantidad de productos que abarca como en el tiempo. Estimamos que el plan podría extenderse al vencimiento a mediados de julio”.

Un informe de Ivecq Consultora Económica puntualizó que “los vencimientos más abultados tocan en los próximos dos meses, donde de continuar con el mismo nivel de financiamiento promedio (roll over del 129%) el Tesoro lograría captar $835.000 millones en total del año, frente a un déficit que, en el escenario base se ubicaría en 4,1% del PBI, alcanzando a cubrir el 50% del total y pidiendo asistencia desde el Tesoro al BCRA por más de $531.000 millones de aquí en adelante, lo que rondaría en 2% del PBI hacia el final del año”.

“Sin embargo, las últimas señales que envía el ejecutivo y los miembros del Congreso no parecen ir de la mano con la moderación fiscal y en un escenario negativo ese financiamiento podría ampliarse en hasta $300.000 millones, generando una mayor disrupción sobre las variables financieras”, agregó el informe de Invecq.

“En lo que va del año el financiamiento del Tesoro se distribuyó en partes casi iguales entre el mercado -unos $356.000 millones- y el Banco Central -$330.000 millones-. En el segundo semestre mantener la performance de junio seguirá siendo desafiante”, estimó la consultora Delphos Investment.

4) Menos dólares comerciales. Con el sostén de los mejores precios internacionales en casi nueve años, la entrada de dólares del agro en el primer semestre del año fue récord histórico. Las ventas de granos y derivados industriales alcanzaron los USD 16.600 entre enero y junio de 2021 y crecieron casi 80% respecto del mismo período del año pasado. Aunque los precios internacionales se sostienen, es de prever una reducción en las liquidaciones hacia fin de año, por el ciclo exportador del agro, que se concentra en el segundo trimestre.

“Dejando atrás la época dorada del año que es estacionalmente favorable para la cosecha, difícilmente esta performance pueda ser sostenida en el segundo semestre. La caída del precio de la soja en 13% desde su pico reciente impactaría aún más en la entrada de agrodólares de los próximos meses. En especial, por el hecho de que la liquidación histórica del primer semestre se debió a un efecto precio más que a un incremento en la cantidad exportada”, precisó un informe de GMA Capital.

“El resurgimiento de la brecha cambiaria, en tanto atiza las expectativas de devaluación por el canal oficial, es otro escollo que dificultaría la decisión de los productores a desprenderse de los granos. Basta con recordar que hace solo dos meses, la distancia entre el dólar financiero y el mayorista era de 57%. Hoy es 81% y podría empezar a ser una preocupación”, añadió el estudio elaborado por Nery Persichini y Melina Eidner.

En la misma línea, un reporte de VatNet Research apuntó que “en el segundo semestre se incrementarían las presiones políticas con mayores erogaciones fiscales y aumentado el nerviosismo, a la par que disminuiría el ingreso de divisas por exportaciones. Por lo tanto, estimamos que la evolución de las cotizaciones tendería a resultar declinante, con una importante volatilidad influida por los vaivenes de las encuestas electorales”.

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