Una década de estanflación: en cada nueva gestión presidencial, la tasa de inflación fue subiendo un 10% anual, pero la economía no creció.

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Un estudio comparó los primeros 18 meses de la segunda presidencia de Cristina Kirchner, la de Mauricio Macri y la de Alberto Fernández, que abarcan un decenio que el actual ministro Guzmán calificó de estancamiento cuando antes de asumir denunció la “mala praxis” de los gobiernos de Macri y CFK

En cada una de las últimas 3 últimas gestiones presidenciales la tasa de inflación anual de la Argentina fue subiendo un escalón.

En los primeros 18 meses del segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (CFK), entre diciembre de 2011 y mediados de 2013, los precios al consumidor acumularon un alza del 38%. En igual período de la gestión de Mauricio Macri, la inflación fue del 52%, y en idéntico lapso del gobierno de Alberto Fernández, del 71 por ciento, precisó un informe de Marcos O’Connor, economista del Ieral de la Fundación Mediterránea.

Anualizando esos guarismos, el resultado es que el ritmo de inflación anual al que arrancó CFK fue del 24%, el de Macri del 32% y el de Alberto Fernández del 43%, esto es, en promedio casi 10 puntos más en cada pase gubernamental, aunque el aumento fue algo menor (8 puntos porcentuales) entre las etapas iniciales de CFK y Macri y algo mayor entre los principios de Macri y los de Alberto Fernández, en que el aumento del ritmo de inflación anual fue de casi 11 puntos porcentuales. Esos guarismos indican a su vez que el ritmo promedio de inflación fue de 1,8% mensual en el primer año y medio de la segunda presidencia de CFK, de 2,35% al mes en el de Macri y de 3,03% mensual en lo que va del actual gobierno.

En el caso de CFK, la inflación aumentó fuertemente en 2014, a partir de la devaluación ocurrida durante la gestión como ministro de Economía del actual gobernador bonaerense, Axel Kicillof. Macri, por su parte, logró desacelerar la inflación en su segundo año de gobierno (2017), pero los precios aumentaron mucho más rápidamente a partir de abril 2018 y registraron en 2019, último año de su gestión, una inflación minorista de 53,8 por ciento, la tasa anual más alta desde 1991, cuando la inflación fue del 81%, concentrada en el envión de los primeros meses de aquel año, antes del lanzamiento del plan de Convertibilidad.

En el caso del actual gobierno, los resultados están por verse, pero en los últimos 12 meses la tasa de inflación superó el 50% y la tasa de inflación del primer semestre de 2020, anualizada, arroja un guarismo superior al 57%, pero el consenso de los economistas es que el ritmo se desacelerará levemente en la segunda mitad del año, para cerrar en algo menos del 50 por ciento.

Estanflación: la visión de Guzmán

En todo este período, que ya abarca casi diez años, mientras los precios no dejaron de subir, la economía se estancó, pese a algunos años de leve expansión del PBI, seguidos de fuertes contracciones en un sendero de estanflación, esto es, estancamiento con inflación.

El actual ministro de Economía, Martín Guzmán, señalaba cuatro días antes de asumir funciones en el gobierno de Alberto Fernández, que había habido “mala praxis” tanto en el gobierno de CFK como en el de Mauricio Macri. El 6 de diciembrre de 2019, entrevistado en el programa GPS. el actual ministro acusaba a las previas gestiones kirchneristas “de inventar teorías de que imprimiendo dinero se va a generar crecimiento y terminamos teniendo crisis externas, y las crisis son destructivas”.

El entrevistador, Rolando Graña, acotó entonces que el dinero se imprimía “para tapar baches”, comentario que el hoy ministro tomó al vuelo y extendió diciendo “y después inventar una teoría, porque no es solamente un problema de esta administración (por la entonces en sus últimos días, de Macri) lo que está pasando: la Argentina está estancada desde 2011. También ha habido mala praxis en el período anterior”.

En cuanto a las cifras más recientes, O’Connor precisa que la inflación núcleo, aquella que no tiene en cuenta los bienes y servicios regulados y/o estacionales, aumentó en junio un 3,6 % mensual y un 54,5 % en los últimos 12 meses en tanto los precios regulados subieron un 3,2 % mensual y registraron una variación de 35,8 %, casi 19 puntos porcentuales por debajo de la inflación núcleo.

En cuanto al análisis por rubros, en el primer semestre de 2020 los precios que más aumentaron a nivel nacional fueron Educación, Trasporte, Prendas de vestir y calzado con subas de 37,2 %, 32,0 % y 29,3 %, respectivamente, seguidos por Bebidas alcohólicas y tabaco (27,9 %), Comunicación (27,5 %), Restaurantes y hoteles (27,3 %) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (26,4 %).

Entre los rubros que aumentaron menos que el nivel general, se encuentran Salud (22,8 %), Equipamiento y mantenimiento del hogar (22,4 %), Recreación y cultura (20,8 %), Bienes y servicios varios (17,1 %) y Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles (13,1 %).

En definitiva, la inflación sigue sin dar tregua. Y el estancamiento, tampoco.

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