El Banco Mundial advirtió por un “aterrizaje brusco” para países en desarrollo y prevé un fuerte freno para la Argentina.

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El organismo internacional dijo que la economía crecerá un 2,6% este año, luego de un rebote de 10% en 2021 tras la dura caída sufrida por la pandemia del coronavirus; advertencia por la inflación y la deuda

ASHINGTON.- El Banco Mundial advirtió que la economía argentina sufrirá un fuerte freno este año cuando crecerá un 2,6% –en comparación con un rebote cercano al 10 por ciento de 2021– debido a una caída del consumo y la inversión en medio de una “pronunciada desaceleración” de la economía global.

El organismo difundió sus últimas proyecciones y remarcó que el crecimiento se moderará hasta 2023, lo que contribuirá al riesgo de un “aterrizaje brusco” en las economías en desarrollo.

“Tras el fuerte repunte registrado en 2021, la economía mundial está entrando en una pronunciada desaceleración en medio de las nuevas amenazas derivadas de las variantes de la Covid-19 y el aumento de la inflación, la deuda y la desigualdad de ingresos, lo que podría poner en peligro la recuperación de las economías emergentes y en desarrollo”, indicó el informe difundido en Washington.

“La economía mundial se enfrenta simultáneamente a la Covid-19, la inflación y la incertidumbre respecto de las políticas; el gasto público y las políticas monetarias se adentran en un territorio desconocido. El aumento de la desigualdad y los problemas de seguridad son particularmente perjudiciales para los países en desarrollo”, indicó David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial, en un comunicado.

El organismo dijo que en 2021 el crecimiento de la región de América Latina y el Caribe se recuperó hasta alcanzar un 6,7 por ciento respecto del año anterior, impulsado por condiciones externas favorables –el aumento en el precio de las materias primas y la baja en la tasa de interés benefició a las economías regionales– y “diversos acontecimientos relacionados con la pandemia”. El avance de la vacunación contra el coronavirus permitió además una reapertura más robusta de las actividades y un mejor manejo de los contagios.

El Banco Mundial dejó una advertencia por la inflación. “La inflación se ha incrementado en toda la región, y en la mayoría de los casos ha superado las metas establecidas por los bancos centrales. Este aumento se atribuye a la consolidación de la demanda asociada con la reapertura económica, al incremento de los precios de los alimentos y la energía, a las interrupciones en la producción de electricidad relacionadas con el clima y, en algunos países, a la depreciación de la moneda y los fuertes incrementos en la masa monetaria”, apuntó, en una referencia que pareció dirigida a la Argentina, donde el Gobierno recurrió al financiamiento monetario del déficit fiscal.

El organismo prevé que el crecimiento regional disminuirá hasta ubicarse en el 2,6 % en 2022 y el 2,7 % en 2023, “a medida que se endurezca la política fiscal y monetaria, la demora en las mejoras en las condiciones del mercado laboral continúen y las condiciones externas se vuelvan menos favorables”.

Las proyecciones indican que en la Argentina “el crecimiento se desacelerará al 2,6 por ciento en 2022 a medida que el consumo privado se atenúe como consecuencia de la reducción del estímulo fiscal y la inversión disminuya, aunque el continuo impacto del fuerte crecimiento de 2021 dio lugar a una mejora del pronóstico para 2022″. El banco estimó que la economía argentina creció un 10% respecto de 2020.

El trabajo del organismo multilateral también reiteró que la inflación en el país es “muy alta” y remarcó que espera que la suba de precios combinada con “las políticas actuales de control de precios y restricciones a los movimientos de capital contribuya a suavizar el crecimiento de la inversión”.

 “También se espera que el consumo privado se desacelere, en parte debido a la reducción del apoyo fiscal relacionado con la pandemia a los hogares”, agrega el trabajo.

El banco dijo que las perspectivas están expuestas a “diversos riesgos de deterioro”, entre los que se incluyen “un aumento abrupto en la cantidad de casos de COVID-19, tensiones en el financiamiento y estrés relacionado con la deuda, y disrupciones provocadas por acontecimientos meteorológicos extremos y desastres naturales”.

“La durabilidad de la recuperación económica en América Latina y el Caribe, como en otros lugares, depende de que se controle la pandemia”, señaló el informe.

Rafael Mathus Ruiz

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