Desmitificar el "a mí no me va a pasar"

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Salimos de nuestras casas, vamos al trabajo, a realizar las compras, a hacer trámites, interactuamos con diferentes personas, en diversos ámbitos, ascendemos y descendemos de los medios de transporte, operamos maquinarias, manejamos materiales más o menos peligrosos, cruzamos calles, vías, subimos a aviones, barcos, encendemos hornallas, cocinamos, arreglamos enseres. En definitiva, no nos protege una campana de cristal, sino que estamos permanentemente expuestos a que nos ocurran cosas.  
 
Enfrentamos riesgos en cada momento. Pero no siempre somos conscientes. La cotidianeidad de estas actividades nos hace perder de vista que, a veces, algo de lo mucho que hacemos puede no salir tan bien. Puede haber traspiés, de menor o mayor seriedad, que nos impidan continuar en el corto o largo plazo con nuestra vida normal.
 
Los efectos de ese cambio repentino en nuestra salud producto de una enfermedad súbita, un accidente doméstico, callejero, laboral, deportivo, haber sido víctimas de la violencia o la delincuencia, alteran no sólo nuestras vidas, sino que generan un fortísimo impacto en quienes dependen de nosotros afectiva y económicamente.
 
El Seguro de Vida o el de Retiro son los instrumentos más eficientes para reponer ingresos de manera inmediata, cuando ocurren los riesgos que se contrata cubrir. Si nos accidentamos, incapacitamos, enfermamos gravemente o fallecemos, y esas alternativas fueron contempladas en las pólizas contratadas, se cuenta con el monto asegurado para que el difícil trance, por lo menos desde lo monetario, se transite de manera más resuelta.
 
Mercado local
 
En la Argentina, no hay una mayoritaria conciencia social de los riesgos que enfrentamos. El "a mí no me va a pasar" tiene más incidencia que las estrategias de precaución y anticipación ante estas situaciones que cuentan con probabilidad de ocurrencia. Pero esto no es así en todos lados. Mientras en Chile, un país vecino, el 70% de las personas cuenta con seguros de vida, en la Argentina solo dos de cada diez poseen algún tipo de cobertura personal. 
 
Desde Avira, trabajamos en el desarrollo de una mayor conciencia aseguradora, porque estamos convencidos que una sociedad mayoritariamente preparada para enfrentar emergencias eleva su nivel de vida y bienestar. Estamos haciendo dos acciones de gran impacto: por un lado, acciones teatrales sorpresivas en sitios de alta concentración, para transmitir los beneficios de contar con cobertura. Así, un grupo de actores irrumpe sorpresivamente, atrayendo la atención del público. Por otro, lanzamos un concurso, en el que invitamos a participar a estudiantes universitarios a generar formas de abordaje social diferentes para promover cultura aseguradora. 
 
Por supuesto, nuestras acciones incluyen además una constante, profusa e intensa actividad mediática para difundir estas ideas, instancias de formación, eventos con diferentes claustros académicos, organización de seminarios propios y participación en convocatorias del sector, entre muchos otros.
 
Sabemos que aún queda mucho camino por recorrer. Pero, desde Avira, estamos comprometidos con esta causa. Apuntamos, como lo define el Plan Nacional Estratégico del Seguro 2012-2020, a terminar la década con una participación mucho mayor y poder pasar del 20% al 35% de población con coberturas personales.

Fuente: http://www.cronista.com/seguros/Desmitificar-el-a-mi-no-me-va-a-pasar-20150408-0043.html