9 tips para invertir y ahorrar con éxito

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La adrenalina a veces impide recordar los principios fundamentales que son necesarios tener en cuenta a la hora de manejar el dinero. Por eso, es importante refrescar algunos puntos esenciales para no naufragar a la hora de embarcarse en una nueva operación.
 
1 - Una cartera de inversiones bien diversificada es menos riesgosa que una con pocos activos Diversificar es distribuir el dinero en distintas clases de instrumentos. Esto disminuye el riesgo total de su operación ya que, si bien unos activos pueden bajar, otras pueden subir (o caer menos). De esta forma, la evolución de su portafolio tendrá un camino mucho más estable y menos volátil. La diversificación entre inversiones que tienen correlación negativa (cuando una baja, la otra sube) permite una distribución de riesgos aún más eficiente.
 
2 - Cuando la economía de un país sufre un colapso muy pronunciado, todas las inversiones radicadas allí tienen problemas La diversificación puede disminuir los riesgos de una inversión. Pero si toda la cartera está radicada en un mismo país, la protección puede no ser muy eficiente. Por ejemplo, con el colapso de la economía argentina, la gran mayoría de las operaciones financieras y reales locales sufrió bajas en sus precios (acciones, bonos, arte, inmuebles, plazos fijos, etc.). Otro ejemplo, si hubiera tenido todas sus inversiones en los Estados Unidos en dólares durante los últimos dos años, hubiera perdido poder adquisitivo por la depreciación de la divisa. No sólo diversifique por clase de activos, sino también por monedas y por país.
 
3 - En el largo plazo, la mayor amenaza a su inversión es el efecto de la inflación Los mercados de acciones pueden sufrir grandes caídas en el corto y mediano plazo, sin embargo, los mercados siempre rebotan después de una baja e inclusive llegan a nuevos máximos. En contraste, la inflación, que históricamente absorbe un 3,5% de su capital en forma anual, muy rara vez le devuelve lo que le quita. Por eso, es muy importante que los fondos destinados a su retiro o jubilación estén invertidos en instrumentos con los mejores rendimientos en el largo plazo.
 
4 - En el largo plazo, las acciones han tenido mejores rendimientos que otras inversiones Esta afirmación aplica para el caso de los mercados desarrollados como los Estados Unidos. Desde 1926 hasta el año 2001, el mercado de acciones estadounidense tuvo un rendimiento promedio anual del 10,7%. El segmento del mercado financiero que lo escoltó, en cuanto al rendimiento, fue el de bonos, que rindió un 5,3 % promedio anual. En países en desarrollo, estos cálculos son muy difíciles de obtener y puede no cumplirse esta afirmación.
 
5 - En el corto plazo, las acciones pueden ser muy peligrosas para su salud financiera Esto es igual para todos los países del mundo. Por ejemplo, en los Estados Unidos, si piensa que la caída del índice Dow Jones de 554 puntos del 28 de octubre de 1997 fue dura, considere la bajada de 508 puntos ocurrida diez años antes, el 19 de octubre de 1987. La de 1997 fue de sólo un 7,2%, mientras que el crash del ‘87, la peor caída en un día en la historia de los mercados, fue del 22,6%. En el período de cinco meses que comenzó el 29 de junio de 2001 y terminó el 30 de noviembre del mismo año el índice Merval de Buenos Aires bajó un 50%.
 
6 - El mayor determinante unitario del precio de las acciones son las ganancias En el corto plazo, el precio de las acciones fluctúa en función a muchas variables. Desde la tasa de interés de mercado hasta el sentimiento de los inversores sobre el tiempo. Pero, en el largo plazo, lo que importan son las ganancias de las empresas. Si los beneficios de una compañía suben constantemente a lo largo de diez años, también lo hará el precio de los papeles. Por ello, a la hora de invertir en acciones se tendrá que focalizar en firmas que tengan la capacidad de generar ganancias en forma sostenida en el largo plazo.
 
7 - Un mal año para los bonos resulta insignificante en comparación con un mal año para las acciones En 1994, el peor año de los bonos estadounidenses en la historia reciente, los del Tesoro de plazo intermedio bajaron el 1,8%, y en 1995 siguiente rebotaron un 14,4%. En comparación, en el crash de 1973-74, el índice Dow Jones Industrial cayó el 44%, tardó tres años en recuperar esa pérdida y recién llegó a los máximos de la época en diez años.
 
8 - El alza de la tasa de interés es mala para los bonos Cuando los tipos de interés suben, el precio de los bonos baja, porque un comprador de renta fija no pagará el mismo precio por uno antiguo que otorga una tasa del 8%, que por otro recién emitido, con una del 10% o más. Y viceversa: cuando la tasa de interés baja, el precio de los títulos sube. Este efecto es más fuerte a medida que los bonos tienen vencimientos finales más largos. Esto significa, que los de largo plazo sufren mayores pérdidas en sus precios que los de corto plazo cuando la tasa de interés sube, y tienen mayores ganancias cuando bajan.
 
9 - Los Bonos del Tesoro Americano son el instrumento más seguro que un inversor puede encontrar Todo el mundo está de acuerdo con que las probabilidades de que el Gobierno estadounidense  declare el default de sus bonos son casi inexistentes. En parte, porque su economía históricamente siempre fue muy fuerte, y porque siempre pueden utilizar el recurso de imprimir dinero si lo necesitase (un país como la Argentina entra en default porque tiene una alta deuda en dólares, pero su maquinita produce pesos).
 
Como resultado de esto, los títulos emitidos por Washington se consideran libres de riesgo. Por lo tanto, las tasas de interés que otorgan son las más bajas del mercado. Esto es una simplificación de la realidad, ya que los emitidos por otros países desarrollados también tienen altísima seguridad. Japón, Suiza o Alemania emiten deuda y hasta con tasas menores a la estadounidense. Pero por convención se toma a los del Tesoro como referencia.
 
Fuente: Revista Inversor Global. Julio 2008 | Año 6 | Nº 45